Kuala Lumpur. ¿Qué puedo decir de mi querida KL? Ya son muchas las visitas a esta increíble ciudad. Las expectativas eran grandes, sentía la imperiosa necesidad de dejar Tailandia, sobre todo sus islas y además suponía el reencontrarme con Fer. Fernando de Sevilla, mochilero de vocación más que viajero. Es reconfortante el reencuentro tras días de soledad, soledad incompleta, el contacto con los nativos de forma ocasional ha sido gratificante.
Al alba cantan los gallos como cada mañana. Me desperezo en la cama haciéndome el remolón. Hoy escapo de aquí. Ahora, en el momento que escribo estas lineas, visto con perspectiva, no se si fui injusto con el lugar. Nan esta rodeada de parques nacionales, de enclaves paradisíacos donde evadirte y a tiro de piedra del gran Mekong y del desconocido Laos. Quizá tuve que haber tomado ese rumbo, si erré es algo que nunca sabré. Tras saltar de la cama empaqueto mi escaso equipaje (aún debería ser más exiguo) y bajo a recepción a despedirme.
Nan Guesthouse
Nan Guesthouse es un gran hostal. Muy barato, muy bonito y muy limpio. Ya temprano la dueña (o eso creo yo) esta limpiando junto a una chica (muy bonita ella) y lo dejan como una patena. No se puede entrar calzado, como es norma en las casas tailandesas. Si he de poner un pero, es el excesivo calor que suele hacer en ese tipo de casas durante el día. Los bajos son de ladrillo y cemento como en España, pero el primer piso es de madera con techado metálico o de ferrocemento, lo que hace recomendable pagar el sobreprecio del aire acondicionado. Yo no lo hice. Tiene una terraza con hamaca, tumbona y mesitas con sillas desde donde disfrutar de unas cervezas o del simple soplo del viento, si se digna a aparecer.
Bangkok es una de las ciudades más espectaculares de Asia y sin duda es el punto de entrada de la mayor parte de los viajeros que se desplazan al sudeste asiático. Ya sea en unas cortas vacaciones a gastar en la capital o en el inicio de un periplo de mayor por el continente, el viajero hará bien en tener algunas precauciones. Habiendo viajado por el país de la eterna sonrisa durante algunas décadas me atrevo a dar unos cortos consejos para evitar en lo posible los 8 errores más comunes visitando Bangkok.
8 errores a evitar
Primero: Tráfico, evita coches y taxis. Usa el transporte público.
Bangkok es una de las ciudades con una mayor congestión en sus calles. En hora punta desplazarse durante un par de kilómetros puede llegar a ser una auténtica pesadilla. Evita usar el transporte sobre cuatro ruedas en la medida de lo posible por el centro de la ciudad. La red de metro y «skytrain» comunica la mayor parte de los barrios. Para recorridos cortos usa el mototaxi.
Larga jornada. Estoy exhausto. Dado que tenía que madrugar programé el despertador a las 6 am. No prolongué la velada más allá delo extrictamente necesario. Cena suculenta, eso sí, tocaba barbacoa. Marisco envuelto en hojas de no se que y unas morcillas estupendas, más unos zumos de caña de azúcar me dejaron satisfecho y preparado para los siempre lentos desplazamientos por carretera.
Marcho a Nom Pen, capital de Camboya, a unas 5h por carretera si vas en furgoneta. Y fui. Confiando en una afamada guía de viajes compré billete en de las tantas la algo más económica empresa de transporte. Salíamos a las 7:30 y 30 minutos antes allí me planté.
Transporte en Camboya
Esto del transporte es si no te lo tomas con filosofía fuente de cabreo constante. Llegué a Battambang en un autobús local por el que pagué con toda seguridad el doble por ser guiri. Yo y otros 7 occidentales. La estación de autobuses está en las afueras a unos 2kms del centro. Pues bien. Un microbús espera a los camboyanos para llevarlos al centro y a los extranjeros no nos dejan cogerlo. Nos obligan a ser estafados por un tuc-tuc o ir andando a 40 ºc a la sombra. Hubo un intento de motín al denegársenos la subida al autobús. Tensión y malas caras ante las sonrisas camboyanas. Esto no empaña el concepto que tengo de estas gentes, pero te jode. Yo finalmente, como me conozco el truco y soy cabezón, supuse que saliendo de la estación habrían motoristas que por poco te llevan a la ciudad o simplemente voy andando. Y así fue. Pillé una moto por 1 $ y pal hotel. Me temo que los demás pasaron por el aro.